Nuestro encuentro fue como un susurro al alma, una caricia que disipó todas mis dudas. Me llenó de alegría, de una calidez que no sabía cuánto necesitaba hasta que la tuve entre mis manos. Quizás en algún momento había pensado que algo entre nosotros no estaba bien, pero ahora comprendía que solo habían sido sombras creadas por mi propia incertidumbre.
Nos recostamos juntos después de entregarnos el uno al otro, envueltos en el calor de nuestro propio universo. El tiempo pareció detenerse, perm