Capítulo 23.
•••Eres cruel•••
Zeida estaba concentrada en la computadora, cuando miró a su jefa salir de la oficina del presidente echa un fantasma, estaba tan pálida qué parecía que iba a desmayarse en cualquier momento.
—Lo siento— dijo la encargada apenas llegó hasta su escritorio. —El jefe quiere verte en su oficina.
—¿Qué pasó?.
—Él no va a cambiarte.
Zeida no creyó que él se opusiera, ¿No era mejor estar separados?.
Se puso de pie lentamente y se armó de valor, valor qué fue quedando en sus pies