El Refugio de los Traidores vibraba con una energía antigua y solemne. Las raíces que cubrían las paredes se movían lentamente, como si respiraran al ritmo del bosque mismo. El estanque de agua plateada en el centro reflejaba la luna llena que brillaba en el exterior, aunque ninguna grieta permitía ver el cielo. Era un lugar sagrado, construido para que los pecadores pudieran pagar sus deudas.
Natalia estaba recostada sobre un lecho de musgo blanco que Sarah había encantado. Su rostro estaba bañ