Nathan parpadeó un par de veces procesando aquellas palabras. Sonaba como una broma de mal gusto, mas la expresión de la castaña decía que no era nada un juego.
—¿Pretendes que crea algo así? —preguntó Nathan.
—No sé para qué me molesto en decirte nada —Ekaterina bufó y aprovechando que el auto estaba detenido, abrió la puerta para salir.
—¿A dónde vas? —preguntó por lo alto el agente mientras la veía alejarse caminando.
—A donde pueda pensar, quizás a donde sí me crean.
—No seas tan radic