Jun trató de alejarse de la temible figura que se acercaba con ímpetu, pero era como si sus piernas estuvieran adheridas al suelo. Los latidos de su corazón ahogaban el sonido de todo lo demás y sus ojos estaban desenfocados.
"Te lo advertí tantas veces." Gruñó el Alfa mientras halaba el cabello del pequeño Jun, provocando un quejido por el dolor. "... pero esto se acaba hoy."
Ernesto lo arrastró por el pasillo, ignorando los sirvientes a su alrededor, quienes tenían expresiones horrorizadas al