Jun se despertó al sentirse incómodo. Era domingo y recordó que aún se encontraba en una de las habitaciones del Lunare. Miró a su alrededor y frunció el ceño al percatarse de que Brendan no estaba allí.
Su cuerpo estaba débil y adolorido—apenas pudo pararse de la cama. Recordó lo frenético y lascivo que se había comportado, y se sintió avergonzado.
Al pararse de la cama sintió como el semen le recorría los muslos y se estremeció. Se dirigió al baño, contento de que el lugar estaba un tanto lim