Se dirigió a su escritorio, pero no sin antes notar las miradas que le lanzaban algunos de sus compañeros. Eran aquellos que habían sido trasladados desde Russeau & Andriano al edificio, después de la adquisición.
Las miradas parecían ser de desprecio y otras de curiosidad. Jun—sintiéndose incómodo, desvió su mirada y trató de no prestar atención a los murmullos mientras pasaba.
Llegó a su escritorio en la oficina que compartía con el Omega, quien se paró inmediatamente de donde estaba sentad