La incomodidad a su alrededor hizo que se retorciera, se lamentó al sentir lo áspero y fría que se sentía la cama donde se encontraba tumbado.
Abrió lentamente los ojos y lo único que pudo percibir fue la oscuridad a su alrededor.
Ignorando su dolor de cabeza, inspeccionó el lugar y confirmó que no sabía dónde se encontraba. El olor a la humedad saturó sus sentidos e hizo que su estómago se anudara. Miró hacia la pequeña ventana en lo alto de la pared, y pudo ver que ya había caído la noche.
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