Ya habían pasado varios días en una bien recibida tranquilidad. Se había familiarizado con algunos de los Omegas del refugio, especialmente los mayores—quienes se encargaban de los quehaceres de la cocina. Eran extremadamente agradables y le ayudaron con algunos platos que no agitaban su estómago, debido a lo sensible que estaba por su embarazo.
Los Omegas jóvenes eran un poco distantes, había intercambiado palabras con algunos, pero como le habían informado, se tomaría más tiempo ganarse su co