Se durmió por un largo rato al no poder soportar más el agotamiento, la verdad no podía esperar llegar a una suave y cómoda cama para descansar apropiadamente. Abrió sus ojos, al escuchar el bullicio a su alrededor, y vio personas y vendedores ambulantes simplemente pasando el día de forma afable.
Finalmente, habían llegado al hermoso destino costero—Marbella. La transición de la ciudad a zonas rurales y la vista del océano en la distancia creaban una atmósfera de tranquilidad.
Mikhail conti