Capítulo 31. ¿Puedo mentir?
Todo a su alrededor desapareció, se olvidaron que estaban en un lugar público, recargados sobre la pared de los servicios, ni adentro ni afuera; pero nada de eso importaba para ninguno de ellos.
Lorenzo no pudo frenar el impulso que le corrió por las venas, era un deseo voraz que amenazaba con consumirlo. Sin importar si estaba bien o mal, todo lo que quería era fundirse en el cuerpo de Stella. Era una necesidad abrasadora que no le permitía pensar y ella…, ella no pudo apartarse de aquella boc