Hace unas semanas que me despedí de Kat en el aeropuerto, bueno de ella y de sus mascotas Peguie y Max. Juro que traté de convencerla de que no los aceptarían en su nuevo departamento, pero fue inútil. Todo lo que me dijo fue «si no los ven no estaré rompiendo ninguna regla». Solo pude sonreír y decirle adiós. A los pocos días de eso viajé a Londres para encargarme del nuevo hotel.
Por ahora hemos continuado nuestra relación a distancia, sin embargo, cada día tenemos menos tiempo para hablar de