Me quedo petrificado al ver a Kat frente a la puerta. Por su cara puedo ver que se está imaginando lo peor y sé que se ve muy mal, pero, y aunque suene a cuento barato, esto no es lo que parece.

Las circunstancias que llevaron a que Rebecca estuviera en mi casa envuelta en una bata de baño comenzaron a unas semanas, cuando empezamos la planeación para la decoración del hotel.
Al día siguiente de haber hablado con Kat, Rebecca me llamó para reunirnos. Había concertado varias reuniones con dist