«Dios no puedo creer que esto haya pasado», digo en mi mente mientras trato de recobrar la compostura para que Taylor no se de cuenta de que ese ha sido el beso más intenso y sexy que me han dado en toda mi vida.
—No sé porque dije eso, en realidad debería disculparme —dice un poco avergonzado.
—No tienes por qué disculparte, fue solo un beso —le digo pretendiendo indiferencia, pero en realidad no es cierto, fue definitivamente mucho más que un beso.
—Claro, por supuesto. Bueno, creo que es hora