Greco Morelli
Desperté junto a Alexandra, ella se encontraba completamente desnuda, me dediqué a admirar su piel queriendo acariciarla, pero lo evitaba, no quería que despertase, al menos no aún. Después de algunos minutos en los que me mantuve embobado mirándola besé sus hombros y me pegué más a ella, abrazándola.
Ella se removió al sentir mi cuerpo tan cerca, sin embargo, se acomodó ajustándose perfectamente a mí.
─¿Qué tienes Alexandra? ─pregunté de pronto─. ¿Qué tienes que me enloqueces?