Karina
La tarde había caído sobre Londres, bañando la sala de estar con un cálido resplandor dorado. Hyacinth dormía profundamente en su habitación, y por una vez en semanas, la casa estaba en completo silencio. Estaba sentada en el sofá con Kasper, mi esposo, quien sostenía mi mano mientras hablábamos de cosas simples, triviales incluso, pero que de alguna manera siempre tenían peso en nuestra relación.
—¿Te acuerdas de nuestra primera cita? —preguntó Kasper, con una sonrisa que alcanzó sus oj