Edrik
La habitación estaba iluminada tenuemente por la luz cálida de la lámpara de la mesita de noche. Blossom estaba acurrucada junto a mí, con su cabeza descansando sobre mi pecho. Mi mano jugaba suavemente con los mechones de su cabello, mientras ambos disfrutábamos de la tranquilidad de la noche.
—Cuando seamos mayores, deberíamos comprar una casa en el campo, donde nadie nos moleste y podamos vivir con tranquilidad —le dije, rompiendo el silencio con una sonrisa en los labios. Sentía el ca