Capitulo 20.
Después de bajar las escaleras me encamine hacia la puerta que daba al patio y note que estaba lloviendo. Respire profundo sin dejar que la estúpida lluvia arruine mis planes de sentarme a afuera y relajarme aunque estuviera pasada de sueño.
Una vez que deje las almohadas y la frazada sobre la mesa de la cocina salí al patio o bueno debajo del techo de madera que cubría unos quince metros de mi patio para tomar una silla playera y abrirla antes de volver a buscar las almohadas y la frazada.
A