Me encontraba en mi oficina charlando con mi tío Rodrigo. Tanto él como mi papá siempre me llenaban de chocolates y regalos para las gemelas. Ya tenía la casa repleta de ropa y juguetes. Mi abuela también estaba feliz, constantemente tejiendo pequeños suéteres y mantas para las niñas.
—¿Cómo te sientes hoy?— preguntó mi tío Rodrigo, sentándose frente a mi escritorio con una gran caja de chocolates en la mano.
—Un poco abrumada, pero feliz— respondí con una sonrisa. —Gracias por todos los r