Fleure
La noche se ha tragado tras las gruesas cortinas de su habitación. No filtra ni una luz, de modo que podría creer que estoy encerrada en una tumba. Y, sin embargo, oigo cada latido de mi corazón, cada respiración de Aaron, cada movimiento de sábanas que me recuerda que no estoy sola.
No he dormido. ¿Cómo dormir, cuando sus palabras siguen girando en mi cabeza?
"No perteneces a nadie más."
Se han grabado en mí como una sentencia. Como si al aceptar venir a esta velada, al dejarme marcar p