Fleure
Me quedé paralizada un largo momento, frente a la puerta de la habitación.
No ha cerrado con llave. No me ha forzado. Me dijo Ve a cambiarte, con esa voz baja y llena de sombras, como si hubiera susurrado Sométete. Y obedecí. Sin una palabra.
Me odio por eso.
En el espejo, mi reflejo tiene algo de roto. No en el cuerpo, está ahí, de pie, maquillaje aún perfecto, vestido aún en su lugar. No, es otra cosa. Algo en la mirada. Como una falla lista para hacer que todo se derrumbe.
Desabrocho