Mundo ficciónIniciar sesiónEntra con una cara de felicidad que en nada se parece al hombre uraño que llegó hace unas horas.
-Tío, que grande eres - carcajea Hugo.
Su madre y yo intercambiamos miradas. Debemos tener cara de tontas porque en algún momento nos hemos perdido algo. Hace un momento le prometía amor eterno y al siguiente la mandaba a tomar viento fresco.
-No se merecía otra cosa - su semblante cambia de pronto serio al verme - siento haberte trata







