Mundo ficciónIniciar sesión— ¡Lamento que él estuviera aquí! Digo, no pensé que tú y él...
—Descuida. Estoy bien. Me sentí bien está mañana. Al menos ya le dije sus cosas.
Él volvió a reír.
— ¿Segura que no te hizo daño?
—Por supuesto. ¿Por qué me haría daño? Aparentemente no tengo nada que él pueda hacerme o quitarme.
Seguíamos caminando por el muelle. Eran como las seis de la tarde.
<






