Victoria se sentía muy incómoda con aquel enorme vestido puesto. No había tenido tiempo de cambiarse, Massimo parecía ansioso de llevarla a aquel sitio. «Su luna de miel», pensó la mujer con ironía, dudaba de que aquello tuviese algo de agradable, podía prácticamente percibir el aura corrosiva que desprendía el hombre a su lado.
Ya los podía imaginar discutiendo por horas, sobre quien le había hecho más daño a quien. Massimo tenía sus razones para estar dolido, pero después de todo había sido é