Las horas pasaban lentamente y el señor Duncan se levantó de la silla donde había permanecido para volver a caminar de un lado para el otro. Rosalin y Nick permanecían en sus asientos sumidos en un silencio que decía más de mil palabras. Ya hacía cuatro horas que los médicos habían entrado a quirófano con Evelin. Las heridas eran graves. Tenía una herida en la frente y una en el costado.
-¿Cuáles son las probabilidades de éxito de la operación, doctor? – Preguntó Nick —
-Es de pronóstico rese