Nick no había logrado pegar un ojo en toda la noche. Estaba muy preocupado por Evelin. La angustia de no saber en qué condiciones estaría su cerebro y su memoria. Estaba sentado en la silla al lado de la cama de Evelin y se encontraba mirando el amanecer a través de la ventana con una mano apoyada en su mejilla cuando entró Rosalin a la habitación. Saludó a Nick entregándole un café con un desayuno.
-Gracias –
-No te preocupes – Respondió Rosalin —¿No ha habido ningún cambio? —
-No. Nada. Pasó