La sensación de calidez y seguridad que le transmitía el señor Duncan fue llevando a Rosalin a un estado de sopor y pronto se quedó dormida.
Viendo a Rosalin dormida, no podía menos que sentir ternura por una mujer que toda la vida le había tocado luchar, aparentar fortaleza cuando en realidad era tan frágil. Necesitaba protección y seguridad para seguir viviendo en su mundo hermoso, un mundo, que él le arrebató por un momento, pero que estaba dispuesto a recuperarlo, sobre todo ahora que estab