-¡Evelin! – Dijo Rosalin sorprendida – ¿Qué haces aquí? ¿Tú la trajiste aquí? –
-¿Estás loca? ¿Cómo crees que voy a venir aquí con semejante ser? – Preguntó el señor Duncan a Rosalin –
-¡Ouch! ¡Eso dolió! – Dijo Evelin – ¡Pero eso no fue lo que me dijiste el otro día en tu casa cuando te salvé de la profesora esa chiflada que te puso en cuatro patas! –
-¡No me interesa lo que hiciste o hayas hecho! ¡Lo único que quiero es que nos dejes en paz, Evelin! –
-¿Para que sean felices c