Sarah estaba muy emocionada y comenzó a contarle de todas sus aventuras y desventuras vividas en los últimos meses, mientras Rosalin no vivió allí y se sentaron a desayunar, entonces el Señor Duncan dijo:
-Tengo que salir. Cuando vuelva te cuento.
Pasaron varias horas y al regresar el señor Duncan, Rosalin suspiró de alivio y él la llevó a hablar en el sofá.
-Debo decirte que hoy fui a la policía a denunciar a Evelin por acoso – Dijo serio el seño