Sarah y Katrina apenas podían contener su emoción mientras se dirigían a toda prisa hacia la mansión Coldwell. Después de recibir la noticia de sus embarazos confirmados, habían convocado de inmediato a una reunión urgente con toda la familia.
—¡No puedo creer que finalmente lo logramos! —exclamó Sarah con una sonrisa radiante mientras conducía— tantas semanas de esfuerzo han dado sus frutos.
Katrina asintió, su rostro reflejaba alegría, pero dentro de su pecho sentía una extraña sensación que