El corazón de Vanessa latía con fuerza mientras se dirigía a la mansión Coldwell junto a sus primas. La tensión podía sentirse en el aire, cada una se encontraba sumida en sus propios pensamientos.
Al entrar en el imponente salón, la abuela Greta las esperaba, en su rostro se podía notar su disgusto, al verla, Vanessa sintió que se le secaba la garganta.
— Vanessa —la voz de Greta resonó en la habitación— ¿Qué es esto que he oído sobre tu compromiso con un Damasco?
Vanessa dio un paso adelante,