Tanya llegó al departamento de Dina con el corazón pesado y los ojos hinchados de tanto llorar. Cuando Dina abrió la puerta y la vio en ese estado, inmediatamente la envolvió en sus brazos.
— Oh, Tanya —susurró Dina, acariciando suavemente su cabello— ¿Qué pasó?
Tanya no pudo contener más sus emociones y se derrumbó en los brazos de Dina, sollozando incontrolablemente. Dina la guió suavemente hacia el interior del departamento, cerrando la puerta tras ellas.
— Shh, está bien —murmuró Dina, mien