Capítulo 29.
Estaba tan dolida, devastada, no podía creer que hubieran roto mi confianza como si fuera un pedazo de cristal. No podía dejar de llorar como si fuera una niña a quien le hubieran quitado su juguete favorito. Naomi me acarició el cabello mientras seguía apoyada en su pecho, acompañándome.
- ¿Ya estás más tranquila? –Preguntó Naomi.
-Sí –Confirmé.
- ¿Quieres contarme lo que pasó? –Consultó Naomi.
-Julián estaba con otra mujer, no me atendió la puerta y cuando ella salió se besaron como si nada