Gabriela
Amaba ver a papá de corista en esos momentos donde se vuelven jóvenes los viejos de la familia. Mi suegro tocando la guacharaca, David de acordeonero, José Eduardo en la caja y el resto de corista.
—Te amo. —susurraron cerca del oído.
—¿Ya se te pasó el enojo?
—Un poco, sabes que no tolero el maltrato físico, hasta cierto punto el psicológico. Sé el pasado de mis padres, pero también sé del cambio logrado a través del arrepentimiento. En ese aspecto acepto la felicidad de la persona. E