Algún tiempo después...
Ana Lis.
— Sr. Andrew, ¿ha visto a Dylan?
— No.
Respondió sin darle mucha importancia. Había buscado al chico por toda la casa y no lo encontraba por ninguna parte, me sequé el sudor de la frente agotada, ya me estaba preocupando. Hacer que se me estrujara el corazón es uno de los talentos de mi hijo.
— ¿Dylan?
Le llamé una vez más, el comedor estaba en silencio, salvo por el ruido que hacía Andrew al masticar sus verduras. Me di cuenta de que estaba demasiado callado, n