Al pasar por delante del jardín oí la voz de la señora Lauren, la madre de Ana. Estaba podando unas flores, haciendo sus labores de jardinería. Llevaba guantes y unas tijeras.
— ¿Qué haces aquí? — sonrió un poco sin gracia — Filippo no está aquí.
Entrecerré los ojos para mirarla debido al brillo del sol que me daba en la cara, sin embargo, pude notar el descontento por la inusual visita.
— Necesito hablar con Ana. ¿Está ella?
Su media sonriso desapareció al instante. Me imagino que no quiere q