La notificación era sobre unos millones enviados a mi cuenta bancaria. La transferencia fue hecha por la malvada madame, Cíntia Lobo. Como si su dinero pagase todo el mal que me había hecho. Me reí con asco.
A lo largo de los años de mi vida, nunca había sentido tantas ganas de pegar a alguien como en aquel momento. ¡Quería darle un puñetazo en la cara a aquella maquiavélica mujer!
Me mordí el labio con fuerza, clavándome las uñas en la palma de la mano, pero la rabia que sentía era profunda y