— Ana Lis, este de aquí es un antiguo alumno de esta universidad. — mi consejero me presentó al desconocido.
¿A quién le importa? Sólo quería que me diera la oportunidad, además, mi tiempo ya se había agotado.
— En otra ocasión me presentas a tu amigo. Sr. Róger. Tengo que irme. ¡Que tengas un buen domingo!
— ¡Eh! Espera. — me llamó el importuno.
Fingir que no oía nada era la mejor manera de no ser descortés.
Me di la vuelta y salí a toda prisa del edificio. Mi chófer me esperaba al otro lado d