En la oscuridad, en el bosque profundo, un grupo de lobos deformes estaban postrados frente a la sombra terrorífica del mal. El Caos al fin había logrado salir del interior del abismo. Cada paso dado por Casandra y todos sus secuaces lograba que él trepara un poco más, ahora ya fuera por completo, solo quedaba avanzar hacia la manada real, su destino final.
Los seres deformes que eran su séquito le rendían el homenaje correspondiente. Su naturaleza se había transformado al aceptar seguir a este