Mundo ficciónIniciar sesiónEl eco de nuestros pasos en las calles vacías es, cuando menos, escalofriante. La coleta que hizo Lúa en su cabello cuelga desperdigada por toda su espalda, y en vano intenta ponerla de nuevo en su sitio. Yo, en cambio, tengo los cordones desamarrados, pero ¿Quién tiene tiempo de amarrarlos?
Cuando llegamos a la entrada del gran edificio donde vimos al presidente en la mañana, estoy cansado y pegajoso.
—Solo tenemos que contarle al presidente lo que sabemos y decirle que no at
Si llegaste hasta aquí, muchas gracias, espero que te haya gustado mi historia tanto como me gustó a mi hacerla, si sí te gustó, me ayudarías mucho comentando tu opinión. Sin más que decir, nuevamente, gracias. DiegoAlmary.







