Capítulo 74
Gabriel caminó a paso firme y se detuvo frente al ascensor, bloqueándole el paso a su abuelo. Su cara se veía tranquila, pero la tensión en su mandíbula decía lo contrario.

Miró de reojo a los dos guardaespaldas que acompañaban a Alfred.

—¿Podrían dejarnos solos, por favor? —preguntó con firmeza.

Los hombres intercambiaron una mirada rápida, asintieron y se hicieron a un lado para darles privacidad.

Alfred se quedó callado, con la cara seria e imperturbable.

—¿De qué se trata esto? —preguntó en
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