La música fluía sin pausa por el salón, entre el murmullo de las conversaciones de la élite. Las copas de cristal tintineaban. Las risas iban y venían. Pero Mercy apenas oía algo de eso.
Las palabras de Cherry seguían rondándole, como una chispa pequeña pero peligrosa.
—¿Sabes? Esos dos fueron amores de la infancia…
Mercy mantuvo la expresión tranquila. Se mantuvo elegante, exactamente como debía hacerlo una mujer que acompañaba a la familia Wyndham. Por dentro, sus pensamientos empezaban a enre