Mundo ficciónIniciar sesiónSe quedó como piedra en la puerta, su habla desapareció ipso facto. ¿Esto era real? Miro a sus acompañantes que daban diferentes expresiones, pasando entre el asombro, la incredibilidad hasta el enojo.
—¿Qué demonios hace acá? —salió de la voz de Maurice.
—Maese —se inclinó la mujer—, es un gusto verle.
—Para nosotros no lo es —altiva Nikoleta.







