Salvatore llegó a la playa, caminó por largo rato metido en miles de pensamientos sentado frente al inmenso mar, sintió una mano en su hombro.
— ¿Que haces aquí Alice? Quiero estar solo.
— Sali, no me gusta verte así, ese no eres tú, la vas a encontrar ya verás que sí, vamos a casa descansar un poco, te hará bien, y ya después tendrás energías para buscarla.
Salvatore sin pronunciar palabras subió al siguió de Alice y fueron a la villa.
Kiara y Donatello estaban muy ansiosos por saber si había