—¡Tranquila amiga! Cualquier cosa, la que sea, cuentas conmigo siempre —expresó Elizabeth con mucho afecto y abrazándola fuertemente.
—Por ahora, no diré nada a mis padres. Hablaré con mi padrino, estoy segura el me ayudará.
—En todo caso, ya sabes, cuentas conmigo. Es más deseo acompañarte a la consulta ¿te parece? Si quieres vamos de una vez, solo debemos llamar a Samuel.
Helena con un movimiento afirmativo de su cabeza, dejó que Elizabeth llamara a Samuel y viniera por ellas.
—¡Hola Samue