Thomas se levantó del sillón, llevó a su hijo hasta la cuna donde lo acostó a dormir, saliendo de la habitación, despidiéndose de Helena con un simple gesto de su mano, con lo cual la dejó asombrada, como si fueran dos amigos y nada más…
«Esto es alarmante, debo realmente hacer algo, para que Thomas se interese en mí nuevamente», reflexionó ella, preocupada y decepcionada por su actitud.
Ella no quería perderlo ni dejar a su hijo sin su padre, solo por caprichos o erradas decisiones de las cu