Ese mismo mediodía, Helena llegó a la hacienda, desesperada por ver y tener a su hijo. Thomas, la ayudó a caminar, ya que ella se resistió a que él la llevara en brazos, siendo escoltados por Miguel y Elizabeth, quienes venían detrás de ellos.
Ella fue recibida por sus padres, quienes estaban ahí en la hacienda, invitados por Thomas, para que ella no se sintiera sola. Además había contratado una nana para su hijo, la esposa de Samuel. El personal del servicio doméstico, como los chóferes y guar