—¡Por favor, Thomas! ¡Déjame! Ya decidí… el día que me mudé con mis padres, de la hacienda nuevamente al chalet, ese día, di por concluida toda relación contigo —respondió ella a media voz y con una mirada apagada, que Thomas no entendía.
—Pero... Helena, entiéndeme, necesito una explicación, quiero saber… ¿Por qué?... No te creo, que sea por el caso de Roxana porque eso ya se aclaró.
»Ella me quiso enlodar por desquitarse, por preferirte a ti… ¿Entonces? Explícame… y te juro que me voy y no t