Capítulo 32 Sirena.
ALEXANDER:
su mirada fija en mi me provoca querer besarla.
— Si me sigues mirando de esa forma no me culpes por lo que pasará. —Le advierto ya que es la verdad. Ese color rosado que asoma en sus mejillas es realmente tentador, como el de una fruta prohibida. Será mejor que cure la herida de su espalda o haré una locura.
— Una listo, ahora curare la de la espalda. — Pensé que esto sería fácil, pero en el momento que toqué la piel de sus hombros una corriente subió por mis manos directo a mi cor