Capítulo 33 Mio.
FLORENCIA:
No puedo creer lo que le acabo de decir, DIOS, ¡me volví totalmente loca!
— Querida amiga, dime que está pasando que tu cara parece un tomate.
— Nada Amara, absolutamente nada.
— ¡Mentirosa! Porque no quieres contarme que pasa. — ¡No puede ser que esté casada! ¡Se comporta como una niña!
— Porque ni siquiera yo lo sé, esa es la verdad.
— ¿Y qué esperas para averiguarlo?
— Tiempo.
— ¡¿Tiempo?!
— No quiero... lastimar a tú hermano.
— Ya es tarde para eso. — El reproche está a la luz,